por María Izquierdo Rojo, presidenta del Foro Veneranda Manzano
Este año queremos celebrarlo recordando diferentes épocas de su vida, desde el nacimiento el 27 de abril de 1893, en Beloncio-Piloña, hasta su fallecimiento en Oviedo, el 10 de febrero de 1992.
Nos situamos inicialmente en 1915 cuando saca la oposición de magisterio, de las pocas mujeres entonces; era buena amazona y cabalgaba de su casa a la escuela; posteriormente ejerciendo ya en Vidiago, al comienzo de su andadura socialista (1928) Veneranda Manzano se integra en la FETE, sindicato de la enseñanza UGT; en 1930, ingresa en el PSOE. En marzo del 32 cuando se funda la Agrupación Socialista de Llanes, es elegida Presidenta de la misma y en 1933, en las elecciones Generales, sale electa Diputada a Cortes por Asturias.

En la entrevista a Veneranda que realiza Elena Aub, en 1980, tanto ésta como ella afirman literalmente que fué detenida en 1934, en Gijón, en casa de unos amigos y que estuvo detenida cerca de un mes:
«Hoy 13 de noviembre, hace 90 años que detuvieron a Veneranda Manzano, en Gijón, cuando la represión del 34 de Asturias».
«Yo, en esa fecha, también estuve detenida», afirma en esta entrevista realizada en 1980.
La imagen muestra el momento de su detención tras la revolución de 1934. Como señala la etiqueta, inicialmente se burlaron de su inmunidad parlamentaria.
En este recuento histórico debemos tener en cuenta, todo un ambiente social excluyente y opresivo que reprimía a las mujeres entonces. Puede darnos una idea el hecho de que Veneranda que se declaraba en sus escritos cristiana, sufriera, sin embargo, este increíble desprecio demoníaco…, “las «mujeres se santiguaban al pasar a mi lado…»,
Durante la guerra civil, en Sevares, pone en marcha un centro de Instrucción Pública creado para atender a los hijos de los combatientes; en el 37, mantiene a seguro sus hijos en Francia y regresa a España para continuar su labor en defensa de la República; en Castellón, trabaja en la Inspección Provincial de Primera Enseñanza y como Vocal del Tribunal de Espionaje; se ocupa de diversos orfanatos y de la Junta de Protección de Menores.
Luego, perdida la guerra y desconsolada por el fusilamiento de su hermano Jacinto y la muerte de su marido en bombardeo, recoge a sus hijos en Francia y se traslada a México donde vivió exiliada durante 38 años; al poco de llegar a México, es víctima de una ceguera progresiva pero a pesar de perder totalmente la visión, la encontraremos siempre destacando en actividades políticas y culturales: A fines de 1948 participa en la Semana Internacional Antifranquista y es una de las firmantes de un telegrama que gran número de personalidades envía al entonces Secretario General de la ONU, Trigve Lie, demandando de la Asamblea General “el aislamiento del régimen franquista”. Dos años más tarde, en 1950, Veneranda Manzano firmó otro manifiesto que se publicó en El Mundo Obrero bajo el rótulo “El pueblo español exige la prohibición de la bomba atómica” . El mismo año, 1950, volvemos a encontrarla en la rúbrica de un manifiesto “Los republicanos españoles a la opinión pública mexicana” junto a otros muchos profesores e intelectuales españoles exiliados, defendiendo “el sagrado derecho de asilo”; y trabajando en el denominado “Patronato de las promesas de Franco”.
A su vuelta del exilio, temporalmente en el 72 y definitivamente en el 77, se implica activamente en la vida cultural asturiana, asistiendo a las conferencias de Tribuna Ciudadana. Lo ha narrado por escrito Lola Lucio, en su bello libro sobre la vida cultural del Oviedo de fines del XX. Merece la pena leer sus palabras sobre Veneranda: “Siempre amena e inteligente, su voz, al igual que su espíritu, eran los de una persona joven con quien era enriquecedor hablar. Honró a Tribuna asistiendo a muchos de sus actos y a nosotros con su amistad” .
(Datos trabajados, en parte, gracias al Centro de Documentación de la Memoria Histórica de Salamanca, que me ha facilitado la entrevista , realizada por Elena Aub en Madrid, entre los días 20 de Febrero y Marzo de 1980).